Elegir la Información

Elegir la Información

  En la actualidad vivimos, como bien es sabido, en la llamada sociedad de la información.

  Especialmente importante es por tanto y sobre todo en el momento actual, la atención a la información que vamos a consumir.

  Elegir cuidadosamente las palabras que leemos, pensamos y decimos es esencial.

  Del mismo modo que elegimos los alimentos con los que vamos a nutrir nuestro cuerpo, tenemos la posibilidad de escoger las palabras con las que vamos a alimentar nuestra mente.

  Con esas palabras haremos conceptos, ideas y creencias, con los que a su vez, determinaremos el signo de nuestras emociones y sentimientos.

  Tanto lo que pensamos como lo que sentimos afecta de modo decisivo a nuestra salud global, por ello siempre que puedo escojo con conciencia y cuidado cada palabra que voy a escuchar, leer, pensar o decir.

  De modo que el alimento de mi cuerpo mental y emocional esté libre de tóxicos y sea nutritivo.

  De las palabras que consumo pretendo extraer calma, confianza, realidad, cuidado, protección y es suma, amor.

¿CÓMO SÉ QUÉ PALABRAS SON LAS QUE ME SIENTAN BIEN?

  Para distinguir la información que me lleva al miedo de aquella que me aporta realismo y protección a la vez que me permite conservar la serenidad, lo que hago es prestar atención a mis sentimientos y emociones.

  ¿Cómo me siento después de leer esta noticia?

  Por ejemplo: veo un vídeo que acabo de recibir a través de Whatsapp e inmediatamente después llevo mi atención hacia dentro, me observo unos instantes con los ojos cerrados y me pregunto ‘¿cómo me siento ahora?’ ‘¿qué sensaciones físicas tengo en el cuerpo, por fuera o por el interior?’.

  A veces identifico un sentimiento de seguridad, esperanza o alegría, otras percibo miedo, incertidumbre o tristeza, y en otras ocasiones no lo sé.

  Aún si la sensación es confusa y no distingo lo que siento, observo.

  Cultivo el arte de observarme.

  ¿Puedo sentir mi corazón? ¿cómo está? ¿cómo es ahora mi respiración? ¿siento frío o calor? ¿acaso hormigueo? ¿Cómo está la energía que se mueve por mi cuerpo?

  Mi objetivo es solo sentir esas sensaciones, no intento hacer nada para cambiarlas, solo quiero ver, sentir, saber.

  No decido si son buenas o malas ni si deberían irse.

  Únicamente escucho.

  Siento y respiro, poniendo una atención neutra, como si pensara: “ah mira, aquí está mi corazón latiendo fuerte y rápido, parece que está asustado”.

  De ese modo y poco a poco, voy pudiendo saber cómo le está sentando a mi cuerpo esas palabras que acabo de leer, ver o escuchar, de qué tipo son las sensaciones que tengo tras consumir ese bocado de información.

  Precisamente te estoy hablando de uno de los entrenamientos más interesantes y útiles que haremos en terapia: aprender a escucharte.

  Porque saberte, conocerte, es lo que te da poder.