La importancia de decir te quiero

15/10/2024

Hoy me apetece reflexionar sobre la importancia de decir “te quiero”.

Pronunciar las palabras dulces o expresar los sentimientos cálidos y blanditos parece algo tonto y cursi, tanto es así que, cuando intentas decirlo a veces no puedes.
Ridícula, tonto, débil, ñoña, nenaza…

Tantas son las connotaciones negativas de compartir muestras de cariño que, para protegernos, muchas veces las dejamos dentro.

Así, es habitual ver a una persona en su lecho de muerte y escuchar como, al revisar su vida, lamenta de forma especial aquello que no dijo a quien amaba cuando podía hacerlo.
Y ese detalle me llena de una tierna tristeza.

Te animo a que pruebes, seguramente en muchos casos no te sea fácil.
Inténtalo, quizá las palabras se quedan atascadas en tu garganta, delatando el bloqueo.
No importa, practica. Día a día, en cualquier momento.

No esperes a que pase algo grande, solo dilo atravesando esa capa de duro y cortante cristal.
Dilo y escucha cómo se resquebraja el hielo.

Solo suéltalo y siente el miedo de lo que el otro o la otra va a pensar de ti. Y sostén su mirada incrédula.

Te quiero.
Eres importante para mí.
Siempre me ayudas.
Agradezco tenerte cerca.
Te amo.
A tu lado es más fácil.
Eres tan tierno conmigo.
Qué bonita vienes.
Gracias por estar aquí.

Cuando decidí atreverme a sacar estas valiosas palabras del ámbito de la pareja era de verdad una aventura, tan raro…
“Te quiero” le digo a mi amiga un día, entre asustada y sorprendida.
Decirlo a mi madre, a mi hermana y sobre todo a mi padre… una conquista.

Siempre es emocionante reconquistar o recuperar las palabras robadas.

Al principio es muy raro, no tenemos permiso interno a decirlo, así sin más, sin un motivo grande y justificado. Y por supuesto casi está prohibido fuera de la pareja o, a lo sumo, con suerte y en ocasiones especiales, la familia cercana.

Sin embargo, verás que muy pronto se acomoda en las bocas y en los entornos, pues el amor sienta de maravilla y los cuerpos, ávidos de ese nutritivo cariño, lo acogen con gusto.

Con no poca sorpresa he podido comprobar como las personas a quien lo iba diciendo empezaban, con el tiempo, a decírmelo también. Ahora esas palabras ya no están condenadas a desaparecer cuando no tengo una pareja, ahora las consumo a diario.

Incluso ahora tengo que tener cuidado para no soltárselo al vecino sin darme cuenta y meterme en un lío, porque es raro explicar que, depende el día que tenga, una puede querer a todo el mundo.

Decir lo bueno, lo bonito, lo cálido y amable no solo es bello, es de verdad importante.

Te insto a darte el derecho, porque te hará sentir muy bien, porque traerá a tus días mayor alegría y porque no quiero que te arrepientas de no haberlo dicho a tiempo.


Te animo a intentarlo por tus medios, puedes contarme cómo te ha ido aquí.
Os quiero.

Psicología del Cambio
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